En el Instituto Dental Campos apostamos por convertirnos en un referente en la atención odontológica a personas con Trastorno del Espectro Autista.  Se ha firmado un de un acuerdo de colaboración con la Fundación Menela. Uno de los pilares fundamentales de este acuerdo es la formación,  parte del equipo clínico de Instituto Dental Campos ha recibido formación en nuestras clínica dental de Vigo y A Guarda para atención odontológica a los pacientes con TEA, impartida por Ana Moure, psicóloga general sanitaria de Fundación Menela, a quién hemos tenido el placer de entrevistar. 

Llevas colaborando con la Fundación Menela desde hace 5 años, ¿Cuál es tu labor principal en la fundación?

“Desde 2012 trabajo con Fundación Menela como terapeuta en el servicio de Atención Temprana (0 a 6 años) y Apoyo Integral (desde los 6 años en adelante).  Mi labor se centra principalmente en la intervención con personas con Trastorno del Espectro Autista y su entorno más cercano.

Las personas que acuden a nuestro servicio lo hacen una o más veces por semana, a sesiones individuales y/o grupales. En estas sesiones también se trabaja con las familias, a las que se les da tanto apoyo e información como pautas orientadas a que la intervención pueda tener una “continuidad en casa.

Fuera estas sesiones acudimos a los centros donde se encuentran escolarizados para asesorar al equipo docente y establecer una coordinación con ellos dentro del plano educativo.

De la misma forma nos ponemos siempre en contacto con todos los profesionales que puedan estar trabajando con esta persona y su familia. La idea es siempre trabajar todos en una misma dirección.”

 ¿Qué te gusta de tu trabajo?

“Lo que más me gusta de mi trabajo es el trato directo con las personas y su entorno.

El trabajo con personas con discapacidad siempre me ha parecido muy enriquecedor pero al tener la posibilidad de participar en los diferentes ámbitos donde la persona se desenvuelve y mantener un contacto regular con su familia y otros profesionales, siento que el trabajo que realizo es más realista, más funcional, y que por tanto tiene un peso mayor en el pronóstico de esa persona. Esto es algo que no siempre es posible en otros trabajos, a veces los psicólogos solo vemos lo que sucede dentro de nuestro despacho o nuestro centro. Aquí esto no sucede, aquí el trabajo siempre es en conjunto.”

¿Cómo decidiste trabajar como terapeuta de pacientes con TEA?

“Desde que puedo recordar siento un gran interés por trabajar con personas con algún tipo de discapacidad. Ya en la universidad, a raíz de hacer prácticas y voluntariado con personas con autismo, me di cuenta que sentía una especial empatía y conexión con estas personas, por lo que en cuanto tuve la oportunidad me especialicé en este campo.

Algunas de estas experiencias fueron, ya por entonces, con Fundación Menela. Colaboré estando en la Universidad de Santiago de Compostela, como voluntaria en el centro ocupacional y residencial de Castro Navás. Posteriormente me involucré en otros proyectos como la Escuela Experimental de Bonneuil-sur-Marne (Francia), el instituto terapéutico y médico-educativo Le Courtil (Bélgica) o la Fundación Orienta (CSMIJ- l’Hospitalet). Tras este largo bagaje volví a cruzarme en el camino con la Fundación Menela, quien de nuevo me dio la oportunidad para seguir trabajando con ellos. Y es allí donde, desde entonces, desempeño mi labor como terapeuta”.

Has colaborado puntualmente en el Master de Atención Temprana de Santiago como ponente, ¿Cómo valoras tu experiencia? ¿Qué tipo de profesionales acceden a esa formación?

“A  esta formación acuden personas que se están especializando en el campo de la Atención Temprana, principalmente psicólogos. Algunos de los alumnos ya colaboran con asociaciones o trabajan en gabinetes, por lo que muchas veces son perfiles muy interesantes, personas que pueden aportar sus experiencias y su visión acerca de los TEA, generando debates y  haciendo que la información fluya de forma bidireccional.

Por esto y por mi interés en el área de la formación, siempre que tengo la oportunidad de colaborar como ponente disfruto mucho la experiencia y me enriquezco de ella en todos los sentidos.”

En cuanto a la Fundación Menela, sabemos que desarrolláis numerosos proyectos. ¿En el campo sanitario que tipo de proyectos desarrolláis? 

“En Fundación Menela desarrollamos programas de prevención y promoción de la salud para que las personas con TEA puedan beneficiarse de una atención sanitaria integral a lo largo de su ciclo vital, incidiendo en su calidad de vida y haciendo del derecho a la salud una realidad.

Los programas implantados se centran en el tratamiento de fobias y miedos a la realización de exploraciones y procedimientos sanitarios mediante aproximaciones sucesivas y desensibilización sistemática, valiéndonos de las consultas médicas establecidas y urgencias sanitarias para generalizar los aprendizajes adquiridos. Contamos también con programas de fisioterapia e hidroterapia que buscan anticiparse e intervenir sobre alteraciones físicas y motoras.

Señalar las prácticas que mejoran la accesibilidad cognitiva en espacios sanitarios, permitiendo a las personas con TEA acceder a la información y procesarla para utilizarla en su adaptación al medio, y acciones de sensibilización y formación de profesionales del ámbito sanitario referente en los diferentes centros de salud y clínicas dentales, entre las que cabe destacar la Asociación Gallega de Pediatría de Atención Primaria, Centro de Salud Val Miñor e Instituto Dental Campos.

Para la implementación de estos programas Fundación Menela cuenta con la colaboración y apoyo de la administración y entidades como a Consellería de Sanidade, Diputación de Pontevedra y Obra Social “La Caixa”.”

Desde tu experiencia como terapeuta de pacientes con TEA ¿Cuáles crees que son las principales dificultades a nivel de salud bucodental que presentan? 

“Pues nos encontramos con dificultades de diferente índole.

Por una parte nos encontramos con algunas manifestaciones clínicas como el bruxismo severo, que afecta entorno al 20-25% de las personas con TEA; la masticación de objetos no comestibles, bastante frecuente en estos perfiles; maloclusiones dentales, alteraciones a  nivel de morfología y estructura, etc.

Por otra parte es importante tener en cuenta las dificultades que tienen estas personas y su entorno para mantener una buena higiene bucodental y una alimentación variada, lo que da lugar a alteraciones en las encías, caries, etc.”

Suele ser algo que preocupa a las familias y a los cuidadores de estas personas, ¿Cuáles son y qué sueles recomendar a estas familias?

“Sí, suele preocupar mucho a las familias. Éstas manifiestan frecuentemente las dificultades que tienen para abordar tanto la higiene bucodental como la visita al dentista.

En este sentido es muy importante el trabajo en equipo, ya que en muchos casos el foco de esta dificultad va más allá del plano odontológico y se vincula más con aspectos sensoriales, falta de anticipación, falta de un contacto previo con los materiales y los espacios, fobias, etc.

Tras estudiar cada caso en particular se establecen una serie de pautas con la familia que pueden ir desde el empleo de agendas o pictogramas a otros métodos como el uso de gafas de sol o cascos durante la exploración.

Lo que sí es común a todos los casos es la necesidad de que la persona entre en contacto con el proceso odontológico de forma paulatina, lo que se conoce como Desensibilización Sistemática.”

Nos gustaría que nos dieses algunos consejos desde tu experiencia, ¿Cómo consideras que se pueden solventar las dificultades que presentan los pacientes con TEA? ¿Qué podemos hacer los profesionales del campo de la Odontología para que esas personas sean atendidas acordes a sus necesidades?

“Principalmente, como ya he mencionado,  necesitamos trabajar en equipo. Esto significa incluir en el proceso de la intervención tanto a los odontólogos como a otros profesionales o la propia familia.  Estos últimos suelen ser quienes mejor pueden asesorar al resto acerca de las dificultades y necesidades de esa persona en particular.

También es importante permitir a la persona que entre en contacto poco a poco con el material que ser va a emplear en la intervención, el espacio, los profesionales, etc.

La persona con TEA necesita un periodo de habituación. A veces este periodo será corto y a veces no. Hay que pensar que con una persona con TEA la visita al dentista va más allá de la propia intervención, hay todo un trabajo previo a realizar que determinará el éxito final de ésta.”

 

Desde el Instituto Dental Campos estamos comprometidos socialmente devolviendo a la sociedad lo mejor que sabemos hacer tratamientos odontológicos para todas las personas. Conoce nuestros compromisos sociales y culturales aquí. No dudes en pedir tu cita si quieres saber más de nosotros.