En el ámbito de la salud dental, la aparición de la “ortodoncia invisible” está suponiendo una auténtica revolución por sus bue­nos resultados y por lo discreta que resulta estéticamente hablando. La principal ventaja de ésta, como su propio nombre indica, es que pasa totalmente inadvertida.

ORTODONCIA SIN BRACKETS

Todo el mundo ha conocido a al­guien que ha utilizado los clásicos brackets (los que están por delante del diente). Estos brackets son más incómodos para el paciente, tanto en el plano estético, como en el plano funcional (son molestos a la hora de comer, por ejemplo). Estos evolucionaron a otros que se situa­ban detrás del diente (llamado or­todoncia lingual). Estas evoluciones mejoraron el aspecto estético, pero aún así seguían siendo molestos. La ortodoncia invisible tiene la ven­taja de que no se utiliza ningún tipo de bracket. Simplemente se utili­zan unos alineadores transparentes que se deben llevar durante todo el tiempo, quitándolos tan sólo en al­gunos momentos del día, como por ejemplo, para comer.

¿QUIÉN PUEDE UTILIZARLA?

Este tipo de ortodoncia está dirigi­da a todo el mundo y a casi todas las edades (restringida a los niños cuyo crecimiento dental todavía no ha terminado). Los pacientes que tienen implantes también son aptos para este tratamiento.

EL TRATAMIENTO MÉDICO

El odontólogo hace un estudio de la disposición de los dientes en la boca del paciente, y luego manda todos los datos a una em­presa especializada en producir los alineadores que harán falta.

Después, se entrega un set de ali­neadores que se deben cambiar conforme vaya avanzando el tra­tamiento y que harán que, poco a poco, los dientes se muevan hacia la posición deseada.

Al contrario de lo que puede ocu­rrir con la ortodoncia tradicional, donde suele haber rozaduras con la parte interna de los labios, con la ortodoncia invisible no puede haber daño alguno, gracias a su diseño ergonómico. Al principio del tratamiento el paciente notará pre­sión en los dientes, la cual es ne­cesaria para moverlos y alinearlos perfectamente. Esta sensación de presión disminuye conforme pasa el tiempo, hasta que llega el momen­to de cambiar de alineador, donde se volverá a notar presión.

En cuanto a la duración del trata­miento de la ortodoncia invisible, esta es muy variable, pues depende del grado de desviación de  los dientes en el paciente. El odontólogo es quién guiará a la persona durante el proceso y hará una estimación del tiempo de tratamiento necesario.

Ortodoncia Invisible

Dra. Cristina Aparicio Ortodoncista